Foro de Viticultores · 14 de marzo de 2025

Questions Clients Ask Before Starting

Cuando alguien se anima a organizar su primera cata mensual con otros miembros del foro, suele tener dudas muy concretas. No son preguntas teóricas sobre enología, sino cosas prácticas que aparecen al sentarse con seis botellas y una ficha en blanco. Aquí reunimos las que más se repiten y cómo las resolvemos entre todos.

La primera duda casi siempre es la misma: cuántas muestras conviene preparar. La respuesta cambia según el grupo, pero para empezar recomendamos cinco vinos como máximo. Con más de cinco, la atención se dispersa y las notas de cata terminan pareciéndose todas. Con menos, la comparación entre regiones pierde gracia. Cinco es un número que permite hablar de cada copa sin que la reunión se alargue más de dos horas.

Otra cuestión habitual tiene que ver con el orden de servicio. No hace falta ser un sumiller para darse cuenta de que un vino muy tánico puede tapar a uno más ligero. Lo que funciona en los grupos del foro es servir de menor a mayor estructura, y dejar para el final aquellos con más cuerpo o con crianza en barrica. Si alguien lleva un vino dulce, ese se prueba aparte, casi como un postre, para no descolocar el paladar del resto.

Qué hacer cuando nadie acierta la variedad

Pasa más veces de las que parece, y no es un fracaso. De hecho, las catas más divertidas son aquellas en las que nadie identifica la uva. Lo importante es que cada participante explique qué aromas le llevaron a esa conclusión. Ahí está el aprendizaje: en verbalizar lo que se percibe, no en acertar. En el foro insistimos en que la ficha de cata es una excusa para hablar, no un examen.

También nos preguntan si hace falta descorchar las botellas con antelación. Para vinos jóvenes de producción casera, media hora antes es suficiente. Si la muestra tiene algo de crianza, una hora viene bien. Lo que evitamos es decantar vinos muy frágiles o con poco cuerpo, porque pierden matices que justamente queremos comparar. Cada quien prueba con su botella y luego compartimos impresiones.

El miedo a quedar en evidencia

Hay quien no se apunta a una cata porque cree que no sabe describir lo que huele o lo que prueba. Es la barrera más común y también la más fácil de derribar. No hace falta usar términos técnicos ni hablar de taninos golosos. Basta con decir "me recuerda a la mermelada de mi abuela" o "esto tiene un punto ácido que me gusta". De esas frases simples salen las mejores conversaciones, porque son honestas y todos las entienden.

Para quienes prefieren un poco de estructura, las fichas descargables que compartimos en el foro incluyen una guía de aromas básicos: fruta roja, fruta negra, especias, notas vegetales y recuerdos de madera. Marcar casillas es más fácil que improvisar, y con el tiempo cada uno encuentra su propio vocabulario.

Cómo elegir los vinos de la primera cata

Lo más sencillo es pedir a cada participante que traiga una botella de su región o de su propia bodega, sin decir qué es. Así la cata se convierte en un ejercicio de descubrimiento mutuo: cada uno defiende su vino sin revelar su origen hasta el final. Para la primera sesión recomendamos evitar vinos con defectos evidentes de embotellado, porque desvían la atención del objetivo principal, que es comparar estilos y aprender a reconocer el carácter de cada zona.

Si el grupo es pequeño, se puede hacer a ciegas total, con las botellas envueltas en papel. Si sois más de ocho, conviene dividirse en dos mesas y luego poner en común las notas. Ese intercambio final suele ser la parte más rica de la tarde, porque cada mesa llega con impresiones distintas y el debate se anima solo.

La última pregunta que siempre aparece es si hace falta ser viticultor para participar. No. Hay miembros que solo tienen diez cepas en el huerto y otros que aún no han plantado nada, pero les gusta el vino y quieren aprender. La cata es un punto de encuentro, no una prueba de nivel. Quien llega con curiosidad y ganas de compartir, encaja.

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Questions Clients Ask Before Starting

Cuando alguien se anima a organizar su primera cata entre regiones, suele tener dudas muy concretas. Aquí respondo a las que más se repiten en el foro, con la experiencia de quien ya ha montado unas cuantas.

¿Cuántas muestras son razonables para empezar?

Para un grupo de seis a ocho personas, seis vinos es un número que funciona bien. Con más muestras, la atención se dispersa y las fichas se rellenan con menos cuidado. Si es la primera vez, mejor quedarse en cuatro o cinco y dejar tiempo para comentar cada uno con calma. El objetivo no es agotar a nadie, sino que cada participante se vaya con una idea clara de lo que ha probado.

¿Cómo se evita que la cata se convierta en un concurso?

Conviene dejar claro desde el principio que no hay un ganador. La gracia está en comparar cómo se expresa una misma variedad en suelos distintos, o cómo cambia un vino según la crianza. En las catas que organizamos en el foro, cada persona anota sus impresiones sin saber qué hay en cada copa, y después se destapan las botellas. Así nadie se siente juzgado por preferir un estilo más ligero o más estructurado.

¿Qué hago si no tengo experiencia describiendo vinos?

Eso no es un problema, al contrario. Las fichas de cata que compartimos en el foro están pensadas para que cualquiera pueda usarlas: hay espacio para anotar lo que se percibe en nariz, el color, la acidez y si el final es largo o corto. No hace falta usar términos técnicos. Decir que un vino te recuerda a la fruta del bosque o que tiene un punto terroso ya es una observación válida. Con el tiempo, cada uno encuentra su propio vocabulario.

¿Y si los vinos son de regiones muy distintas?

Esa es precisamente la gracia. Cuando juntas una garnacha de una zona cálida con un tinto de montaña, las diferencias saltan a la vista y se aprende mucho más que probando vinos parecidos. Lo importante es que cada participante traiga una botella de su zona y que se anote bien la procedencia antes de empezar. Después, al destapar, es cuando se entiende por qué un vino tenía más cuerpo o por qué otro resultaba más fresco.

¿Qué material necesito realmente?

Menos del que imaginas. Copas de cristal fino, una botella de agua para limpiar el paladar entre muestras y pan neutro para no saturar. Las fichas de cata se pueden imprimir desde el foro, y con un simple folio para tapar las botellas es suficiente. No hace falta invertir en decantadores ni en copas de cata profesionales para la primera sesión. Lo que marca la diferencia es el orden y que todos se tomen el tiempo de oler y probar sin prisas.

¿Cómo elijo los vinos si nadie del grupo tiene viñedo?

Puedes comprar botellas de distintas denominaciones y plantear la cata como una comparativa de estilos. Otra opción es pedir a cada participante que traiga un vino de su supermercado habitual, sin decir cuál es. Así descubres que no hace falta gastar mucho para encontrar diferencias interesantes. Lo que importa es que las muestras sean variadas y que alguien se encargue de numerarlas para que la cata sea realmente a ciegas.

Sobre el autor

Llevo más de doce años cultivando un pequeño viñedo en la zona de Pichardo del Barco y coordinando las catas mensuales del foro. Empecé con diez cepas en el huerto de casa y fui aprendiendo por ensayo y error, así que conozco bien las dudas de quien se acerca por primera vez a la viticultura casera. En el foro respondo a las preguntas sobre poda, maduración y embotellado, y ayudo a organizar los encuentros entre regiones.

Correo: info@corkerhillwinery.com

Teléfono: +34 943 854346

Zona: Avenida Magaña, 955, 7º C, 93621, Pichardo del Barco

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